29.03.2026

Casper, transmitía serenidad con su presencia y certeza con su cuerpo.
A medida que avanzábamos en las clases de cábala y analizábamos nuevos temas, cuando llegó Guevurá comprendí algo con él. Casper no necesitaba bufar ni emitir grades sonidos para marcar sus límites. Lo hacía sin desafiar pero con una templanza que impresionaba.
Todos en casa le respetábamos mucho. No era miedo a un bufido o araño. Le respetábamos por su amor en los límites. Yo le decía: "Quiero ser como tú. ¿Cómo lo haces?"
Obviamente no era un conocimiento aplicado, ni un aprendizaje entrenado, tal vez, era su serenidad y convicción en sonido, mirada o posición, aún no lo sé.
Recordar lo aprendido
